1
Abre la imagen de origen
Elige la versión más nítida de la imagen que tengas y comprueba su orientación antes de realizar cambios. Si el archivo ya está comprimido, conserva una copia aparte para poder volver al original. Ponle un nombre útil al proyecto si el editor te lo solicita.
2
Configura la composición
Recorta o cambia el tamaño primero, porque los ajustes posteriores son más sencillos cuando el encuadre ya está definido. Adapta las proporciones al destino: una publicación cuadrada, un banner horizontal, una historia vertical o una vista previa de un documento pueden requerir composiciones diferentes.
3
Realiza ajustes específicos
Cambia solo lo que contribuya al resultado deseado. Corrige el brillo o el contraste, perfecciona el color, elimina distracciones o añade texto con un espaciado legible. Los cambios pequeños y deliberados suelen conservar más detalles que acumular muchos efectos drásticos.
4
Revisa y exporta
Reduce el zoom para evaluar la imagen completa y luego acércalo para inspeccionar los bordes, el texto y las marcas no deseadas. Comprueba que el resultado siga viéndose bien sobre un fondo claro y uno oscuro antes de exportar la versión que requiere el destino.